Viernes, 26 de Octubre de 2007 15:04
Cuando en un mercado como el de la telefonía móvil se alcanzan altísimos niveles de penetración que evidentemente dificultan la venta de nuevas líneas, la forma de crecer en ingresos es a través de nuevos servicios. Y el consenso general en la industria es que estos nuevos servicios estarán en su mayoría basados en la capacidad de transmisión de datos. Capacidad que servirá para intercambiar mails, utilizar mensajeros instantáneos, navegar por Internet, descargar determinados contenidos, etc. La popularización de estos servicios depende del desarrollo de un ecosistema que involucra a terminales aptos, disponibilidad de servicios y contenidos y, obviamente, redes capaces.
Aunque quizás aún sin un grado de absoluta madurez, existen hoy en el mercado argentino estos componentes del ecosistema y sin embargo los servicios basados en la capacidad de transmitir datos todavía carretean por la pista. Uno de los factores que inciden para que estos servicios no terminen de levantar vuelo es que los usuarios no saben cuál es el costo de las comunicaciones de datos y ante la duda obvian su uso. Esto surge del informe "Análisis cualitativo de usuarios de telefonía móvil 2007", finalizado recientemente por Carrier y Asociados.
Conocer el costo del servicio no equivale a saber cuál es el precio por una determinada cantidad de Kb transmitidos. El gran problema del cobro por tráfico es que no existe un parámetro para el usuario que le permita aproximar su gasto. Cuando se hace uso de la voz, se puede tener una idea del gasto porque el parámetro es el tiempo, una variable que el ser humano está acostumbrado a manejar (algunos mejor que otros claro está). Pero no hay forma de saber cuánto tráfico generó ver ese video en YouTube Mobile, a no ser que el usuario recurra al medidor de tráfico de su terminal cada vez que termina su sesión y luego multiplique por el costo por Kb (tarea ideal para obsesivos).
Existen distintas alternativas más amigables para que el usuario sepa cuánto gasta y entonces no tema usar el servicio. Puede ser una tarifa plana tradicional (como en los accesos de banda ancha a Internet), una tarifa plana mensual aunque con límites de tráfico por sesión, un abono diario u otras. Pero claramente el costo asociado al tráfico, si bien los más exacto desde el punto de vista técnico, es lo menos aconsejable desde el punto de vista comercial.
Con el estado actual de las cosas, la situación se asemeja a la del chiste donde una persona le reza a Dios pidiéndole que le haga ganar la lotería. Cansado de oír sus plegarias, Dios se aparece y le dice "yo te hago ganar, pero al menos vos comprá un numerito".