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Esa es la idea que queda luego de escuchar las diversas declaraciones de los involucrados con la industria de la TV por cable, situación en la que también pueden incluirse a ciertos funcionarios públicos. Todo dentro del marco de las Jornadas 2007 de ATVC que en líneas generales no aportaron nada nuevo dentro del ya reiterado reclamo en contra del ingreso de las empresas de telecomunicaciones al negocio de la TV.

 

Por el lado de los representantes empresarios, no hubo grandes novedades en sus declaraciones, encuadrándose éstas dentro de lo esperado por el marco y por el momento. Más interesante fue escuchar y analizar las palabras de los funcionarios involucrados en la temática ya que lo hicieron en un marco donde nadie iba a cuestionarlos en la medida en que dijeran lo que de ellos se esperaba.

 

Resultó paradójico que el diputado nacional presidente de la Comisión de Comunicaciones e Informática, mencionara entre las asignaturas pendientes a "la desagregación del bucle local, la portabilidad numérica". Se trata de elementos clave en una política de apertura a la competencia, y sin embargo, nada se hizo en sus cuatro años de mandato, ni siquiera un proyecto de declaración. Habrá que reelegirlo para darle tiempo. Cuatro años pasan volando.

 

Por otra parte, el Interventor del COMFER (de hecho, que todavía esté intervenido ya es toda una irregularidad) declaró que "la ley aclara que quienes dan servicios públicos no pueden dar televisión por cable, así se previó para impedir la concentración excesiva". No aclaró si por concentración excesiva considera también la ausencia de competencia en un área determinada generando condiciones monopólicas. En este aspecto, la situación de telefónicas y cableras se asemeja. Salvo en ambientes corporativos y en determinadas zonas de las principales áreas urbanas del país, no se puede elegir una empresa de telefonía distinta a la única disponible (sea Telefónica, Telecom o la cooperativa de la zona). Esta situación es similar en el caso de la TV por cable (sin importar el tamaño del operador). Se podrá argumentar que en ambos casos existe una alternativa inalámbrica (celulares para telefonía y DTH para el cable), pero si bien en ocasiones son sustitutos, se tratan de ofertas distintas, especialmente desde el punto de vista de los costos. Así, la mejor forma de evitar la concentración excesiva es permitiendo que las distintas redes que pasan por nuestros hogares (sean de TV, telefonía y, porqué no, de electricidad) puedan ofrecer cualquier servicio para las cuales estén técnicamente capacitadas. De esta forma el ciudadano/consumidor tendría más opciones y a menor precio. En el caso particular de las telefónicas herederas de ENTel, e independientemente de que se considere legal o no la participación de Telefónica en Telecom, lo que debe buscarse es la apertura de sus redes a los competidores, como sucede en Francia por ejemplo, donde existen diversos proveedores de servicios triple play sobre la red de Fance Télécom. No es limitando la competencia que se defienden los intereses del consumidor, como nos quieren hacer creer.

 

Para redondear un paquete de contrasentidos, durante las jornadas no faltaron los anuncios de los próximos servicios de telefonía a ser ofrecidos de los operadores de TV por cable (tal como lo hicieron Cablevisión y Telecentro). Así, es difícil sostener que los operadores de TV por cable están habilitados a dar servicios de telecomunicaciones, mientras que las empresas de telecomunicaciones (sean las herederas de ENTel como las que ingresaron en un marco de competencia) no pueden dar servicios de TV. ¿Será porque intuyen/saben que luego de las elecciones se avecinan cambios en la regulación y entonces es preferible endurecer lo más posible la posición actual para tener más margen de negociación? Falta cada vez menos para comprobar esta hipótesis.


Tags: Internet Medios Regulacion Tecnologia Telefonia

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