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Humanizando los datos

En la industria de las telecomunicaciones en general y en la celular en particular, hay reticencia a ofrecer paquetes de datos ilimitados. Esto es así porque aumentar el ancho de banda en redes móviles no es tan simple como en las fijas ya que no alcanza con invertir dinero en la tecnología propiamente dicha. Hace falta espectro, para lo cual se depende de la voluntad del Estado, e instalar nuevas celdas, algo cada vez más complicado por la resistencia de individuos y organizaciones a la instalación de nuevas antenas en zonas pobladas.

 

Por esto, la solución encontrada inicialmente por los operadores fue la técnicamente más correcta: cobrar por el tráfico consumido o, en  otras palabras, por el uso hecho de la infraestructura instalada. Así surgen los abonos ilimitados que a partir de x Gb consumidos reducen la velocidad, así como aquellos de un tráfico máximo a partir del cual, el usuario paga por el consumo por uso.

 

Esto es perfecto desde la perspectiva técnica, pero horrible desde la del usuario. ¿Acaso alguien sabe cuánto pesa la página de un sitio de noticias online con fotos, videos y banners animados? O peor aún, si se trata de una portátil conectada vía módem 3G, muchos ni siquiera saben que Windows se actualiza automáticamente, consumido parte de ese saldo de tráfico sin que su dueño ni siquiera se entere. Además, el tráfico es una medida totalmente abstracta para el usuario, lo que no permite tener una noción de lo que se va consumiendo. Ante este cuadro de situación, y luego de experiencias negativas con su operador, el usuario opta por no consumir datos desde la red celular.

 

El usuario no sabe cuánto consume, pero sí qué aplicaciones usa. Y en general, tiende a hacerlo con aquellas de bajo consumo de ancho de banda, como correo electrónico o mensajería instantánea principalmente. A éstas comienzan a sumarse ahora aquellas de redes sociales, también modestas en el consumo de ancho de banda. Básicamente, se trata de aplicaciones basadas en la comunicación más que en el contenido (caso Web, YouTube, etc.). Por eso es auspicioso para el desarrollo de los servicios de datos móviles, particularmente aquellos accedidos desde un teléfono, que los operadores comiencen a promover paquetes de datos que son ilimitados dentro de una aplicación, como es el caso del correo electrónico lanzado por Movistar a $ 9 mensuales. No sólo es accesible, sino que además no genera dudas. Y más importante que el precio en sí, es la certeza de que sea ese y no otro a la hora de recibir la factura (elemento clave en los abonos fijos, por ejemplo).

 

El modelo de cobro por tráfico va camino al matadero. Viva el cobro por aplicación. Más allá de que en ambos casos, se paga por uso.

 


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