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¿Quo vadis TDT?

En los últimos tiempos el gobierno nacional se muestra muy activo en los temas de TV Digital Terrestre (TDT). A pocos días del comienzo de las primeras transmisiones públicas en abril próximo, el Poder Ejecutivo, a través del decreto 364/2010 declaró de interés público a la Plataforma Nacional de Televisión Digital Terrestre.

 

Mientras el Estado aparece muy activo en el tema TDT, el sector privado ajeno a la provisión de infraestructura (antenas, decodificadores y demás equipamiento) no hace siquiera mención al tema. Este silencio evidencia las dudas que hay respecto del modelo adoptado. En el caso argentino, la aplicación de la digitalización a las señales de TV abierta implica que con el mismo espectro se puede albergar aproximadamente el cuádruple de señales. De hecho, eso es lo que está haciendo el Estado, que a Canal 7 planea sumarle el canal Encuentro, una señal de cine argentino y latinoamericano y otra para niños. No obstante, nada de lo que planean hacer los canales del AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) 13, Telefé y 9 se ha hecho público, al menos por ahora.

 

Lo cierto es que esta posibilidad de cuadruplicar la oferta de canales abiertos y gratuitos no es tentadora para la actividad privada. El modelo se financia con publicidad, y los presupuestos publicitarios no se multiplican por cuatro por el simple hecho de que aumente la oferta de canales. Entonces, se preguntarán algunos, por qué no emiten las señales que ya existen en el cable. Justamente porque los cables pagan por tenerlas, con lo que no sería razonable entregar gratis por TDT lo que se cobra por cable. Con este panorama, uno de los riesgos que se corre es que esas vacantes sean llenadas con señales de bajo costo y probablemente de baja calidad también.

 

El problema de base para el modelo de TDT pretendido, es que Argentina tiene una altísima penetración de TV paga, a diferencia de lo que sucedió en la mayoría de los países donde se implementó TDT. Así, buscar crear un competidor de costo cero para el usuario puede sonar atractivo para éste, pero no lo es para el productor de los contenidos. Y sin contenidos atractivos, no hay sistema de TV que aguante, por más sofisticado que sea desde el punto de vista tecnológico.

 

Es razonable preguntarse entonces por qué se avanza con un sistema que, de entrada, muestra fisuras. Es evidente que desde el gobierno se apunta contra el Grupo Clarín y otros medios no afines, como surge de la implantación de la primera antena de transmisión de TDT, la cual estará cubriendo principalmente la ciudad de Buenos Aires y los distritos del conurbano cercanos, una de las área del país con más alta densidad de abonados a TV paga.

 

Todo esto permite presagiar que el modelo de TDT sufrirá un profundo replanteo cuando la actual gestión finalice, sea en 2011, 2015 o 2020 (ups, perdón, 2019).


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