Suscripción

Terra do Fogo

Esta semana, RIM, fabricante de los Blackberry, anunció sus planes para producir sus smartphones en Brasil, de la mano de Flextronics, una empresa dedicada a la fabricación bajo especificaciones de terceros.

 

Con alrededor de 170 millones de líneas, Brasil ya es el 5° mercado mundial, lo que genera ventas de equipos del orden de los 50 a 60 millones de unidades anuales. A esto se suma que en aquél país todavía hay crecimiento de mercado. Con estas cifras, una fábrica (no una ensambladora) puede lograr las economías de escala para que la producción sea viable.

 

El objetivo de RIM es lograr un 5% de participación de mercado en Brasil, lo que equivaldría a entre 2,5 y 3 millones de unidades anuales. Estas cifras confirman el camino iniciado reciente por los Blackberry que, sin descuidar el segmento de uso profesional o de negocios, avanzan aceleradamente hacia el mercado masivo.

 

Luego de la entrada en vigencia del impuesto a los productos tecnológicos producidos fuera de Tierra del Fuego, la comparación entre la situación de Argentina y Brasil en términos de producción de celulares es inevitable. Con la fabricación en Brasil, RIM evitará los impuestos a la importación que establece aquél país, que en el caso de los celulares llega a casi el 40%. Se trata sin dudas de algo similar a lo que comenzó a suceder en Argentina desde diciembre último. No obstante, existe una diferencia entre ambos países: el tamaño de sus respectivos mercados.

 

Por más que las políticas industrialistas puedan ser similares (sin entrar en los detalles), Argentina no puede no puede replicar el tamaño de mercado de su vecino luso parlante. Los 10 millones de unidades anuales que se venden localmente equivalen a lo sumo al 20% del mercado brasilero. Y mientras el mercado brasilero todavía tiene margen para el crecimiento, en Argentina se trata prácticamente de un negocio de reposición. Además, hay que sumarle que en los últimos tiempos el desarrollo económico brasilero está llevando a parte de su población a salir de la pobreza y por ende a consumir más.

 

Con un mercado chico, Argentina debería apostar a una política exportadora. Pero será difícil lograrlo protegiendo a la industria con sobreprecios a la competencia foránea, ya que aquí lo que se logra es encarecer a los productos importados, pero no que los locales sean competitivos más allá de nuestras fronteras.

 

En síntesis, lo que sucede en Brasil demuestra que una misma medida no es buena o mala en sí misma. Depende del contexto en que se aplique.


Tags: Celulares Negocios Regulacion

SSLTimeout.