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Procrastinación al palo

Aunque sin ningún anuncio oficial, se cayó la compra de Velocom por parte de Nextel. La operación, que había sido acordada 3 años atrás, nunca pudo concretarse. La razón es muy simple: artrosis regulatoria. El pase de manos esperaba desde entonces la aprobación de la Secretaría de Comunicaciones. Durante este tiempo, no hubo ninguna objeción por parte del regulador, sino simplemente el silencio sepulcral al que nos tienen acostumbrados.

 

La operación no era conflictiva. Nextel no hubiera pasado a dominar el mercado de comunicaciones móviles como resultado de la misma. Simplemente habría tenido más espacio para desarrollar nuevos servicios. Así, estos 3 años de silencio son incomprensibles, aunque conociendo el paño y repensándolo, son comprensibles…

 

La inacción terminó sin favorecer a nadie (al menos, no en forma evidente). Nextel tenía planes y dinero para aprovechar estos activos que no fueron utilizados ni para absorber Velocom ni para invertirlos en otras actividades que podrían haber generado nuevos servicios y nuevos puestos de trabajo. Por el lado de Velocom, sin dudas que al pensar que ya estaba vendida, el énfasis en su desarrollo no podía ser igual al que tendría con otro horizonte. En síntesis, 3 años en vano.

 

Lo más paradójico de esto es que después los funcionarios viajan por el mundo y dan discursos tratando de lograr inversiones en el país. Pero cuando algunos están dispuestos a hacerlo (algo no muy recurrente en estos tiempos), son “anestesiados” hasta hacerlos desistir.

 

Nextel-Velocom, lo que pudo ser y no fue. Argentina, un país en serio (risas).


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