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Radio difusa

La semana que pasó abundó en noticias, declaraciones, trascendidos y comentarios respecto de lo que sería la heredera de la actual Ley de Radiodifusión. Todo esto porque, aparentemente, la presentación del anteproyecto de ley se haría el próxima miércoles 18, en la ciudad de La Plata.

 

Si bien hay muchas especulaciones y trascendidos respecto de los contenidos del anteproyecto, falta poco para que éste sea presentado y pueda por lo tanto ser motivo de un análisis sobre tierra firme. No obstante, y en función de las declaraciones de diversos funcionarios, hay material como para realizar un análisis preliminar.

 

Quizás el punto más cuestionable de esta movida tenga que ver con que parece más ser la resultante una combinación de ensañamiento y apriete hacia el grupo Clarín que de una convicción profunda respecto del funcionamiento de los medios en el país. Mucho se habla de la desconcentración de los medios, sin embargo fue este mismo gobierno (aunque con distinto presidente) quien no sólo extendió las licencias de TV sino quien también aprobó, en tiempo récord para esta gestión, una fusión entre dos operadores de TV por cable (Cablevisión y Multicanal), generando un actor claramente dominante en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) y que representa el 47% del mercado a nivel nacional. Evidentemente, el contraste entre las "ideas" del gobierno y su accionar reciente pone al descubierto ciertas inconsistencias.

 

El hecho de que el anteproyecto de ley parezca tener un destinatario con nombre y apellido y mucho tufillo a "vendetta" hace que tanto quienes se muestran favorables a un cambio en la materia así como quienes son competidores directos del Grupo Clarín teman que sea peor el remedio que la enfermedad. Entre los ejecutivos de otros operadores de cable se escuchan frases como "estos se pelean con Clarín y cobramos nosotros también".

 

Por otra parte, desde una perspectiva política, el timing elegido dista de ser el adecuado. La combinación de año electoral, oficialismo diezmado y pérdida de popularidad del gobierno parecen indicar que el gobierno tiene buenas probabilidades de fracasar en su intento.

 

Una ley que puede generar enfrentamientos entre dos de los cuatro poderes (el ejecutivo y la prensa) debe ser tratada durante los primeros dos años de gestión de un nuevo gobierno, cuando la popularidad y por lo tanto la fuerza de éste se encuentra en la cresta de la ola, lo que da más solidez contra el esperable y natural lobby en contra de los afectados. Y si bien la actual presidenta lleva poco más de un año en su cargo, la continuidad con la gestión de su marido y sus propios desaguisados, colocan al gobierno en una posición equivalente al desgaste generado por 4 o más años de gestión. De corroborarse este pensamiento, no se podría pensar en una nueva ley de radiodifusión sino hasta el 2011. Parece una eternidad y ciertamente lo es, más aún si se consideran los cambios que la propia tecnología y su uso generarán en los próximos 3 años. Pero en fin, así están las cosas.


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