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Caveat Cives

El Grupo ClarínEn la edición anterior de Comentarios (ver ¿Presagio?) señalamos que los ataques del paravocero presidencial al Grupo Clarín, sumados a las declaraciones de un diputado oficialista indicaban quizás el principio de una ofensiva mayor del gobierno. Este presagio terminó confirmándose cuando el domingo el diario La Nación publicó un reportaje al flamante interventor del COMFER (Comité Federal de Radiodifusión) cuya afirmación "la madre de todas las batallas es una nueva ley de radiodifusión" sirvió de título, dándole un toque fundamentalista al tema.

 

Quienes siguen Comentarios no desconocen que desde hace ya mucho tiempo desde estas ¿páginas? (sería mejor decir bits) se viene reclamando una modificación a la ley de radiodifusión, no sólo para aggiornarla en función de los avances en la tecnología, sino también como una forma de propiciar una mayor competencia y sus consecuentes beneficios para el consumidor/ciudadano. Así, la lógica indicaría que deberíamos estar exultantes ante los anuncios del gobierno de sus intenciones de enviar al Congreso un proyecto para una nueva Ley de Radiodifusión. Sin embargo, la noticia que debería alegrarnos deja más dudas que certezas.

 

Lo más preocupante del tema es que no responde a un análisis racional ni a un convencimiento ideológico, sino que es una reacción visceral resultante del enfrentamiento entre el Gobierno Nacional y, principalmente, el Grupo Clarín. Nadie duda de que la actual gestión es la continuidad de la precedente, por lo que esta nueva iniciativa encierra muchas contradicciones. Fue esta continuidad de gobierno quien extendió las licencias para dar TV por aire a todos los actuales tenedores de las mismas (incluido su actual archienemigo). También fue quien "congeló" el otorgamiento de nuevas licencias para operadores de TV paga. Y fue esta misma continuidad de gobierno quien tardó 5 años en percatarse que la actual ley fue dictada durante un gobierno anticonstitucional. Esto sin considerar todas las dilaciones en cualquier medida que implique avanzar en temas vinculados, como el ingreso de las empresas de telefonía al negocio de la TV o las definiciones en TV digital, que ciertamente tendría un impacto en la distribución de poder de los distintos medios.

 

Así, el espíritu revanchista que motoriza esta iniciativa es inocultable, más aún cuando el interventor del COMFER opina en el diario Crítica (no hay link porque las ediciones anteriores están en PDF) sobre cuál debería ser la participación del Estado en Papel Prensa, tema que claramente esta fuera de su ámbito de acción, pero que deja ver de manera manifiesta a quien tienen en la mira en el gobierno nacional.

 

Una ley algo muy serio y trascendente como para ser resultante de un estado emocional. A lo que se suma la aparición de oportunistas que querrán meter una cucharada. Resumiendo: es indiscutible que hacen falta cambios a la Ley de Radiodifusión, pero el marco elegido para su introducción enciende señales de atención. Un auténtico dilema.


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