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Triángulo amoroso

La semana que pasó fue muy prolífica en noticias vinculadas al intríngulis originado por el ingreso de Telefónica en Telecom Italia pero cuyos efectos parecen ir mucho más allá de esta participación societaria. Todo se originó con la filtración del borrador del informe generado por los observadores del gobierno en Telecom y que habría sido desfavorable a los intereses de Telefónica. A partir de aquí, comenzaron a circular distintas versiones y especulaciones en cuanto a qué pasaría ante una eventual necesidad de “desinversión” de Telecom Italia en Telecom Argentina, lo que dio lugar a una interesante danza de nombres. Así, proponemos un análisis de las alternativas mencionadas, en una suerte de “what if” que permita evaluar mejor la real viabilidad de cada una de ellas así como las consecuencias posibles.

   

Ante la hipótesis de que Telecom Italia tuviera que vender su participación en Telecom Argentina, las opciones barajadas fueron: el ingreso de Telmex en su lugar (hipótesis recurrente), el ingreso del grupo Clarín o la adquisición de esta participación por parte del mismo Grupo W.

 

El ingreso de Telmex tendría su lógica por distintos motivos. No es ningún secreto que en el pasado la empresa de Slim estuvo interesada en adquirir Telecom Argentina. Para los mexicanos sería la pieza fundamental para dar el gran salto de categoría, ya que la red de Telecom le daría la tan deseada capilaridad de red necesaria (amén de los actuales clientes) para convertirse en un peso pesado de las telecomunicaciones argentinas. Para Telecom implicaría seguir manteniendo un operador dentro de sus socios, lo que además de asegurar el know how le ayudaría a mantener escalas a la hora de las compras de tecnología, siendo que se trata de un importante operador regional. En contra de esta alternativa juegan dos factores. Uno es que cuando Telefónica ingresó en Telecom Italia se reservó el derecho de aprobar cualquier venta de activos de la empresa, por lo que sería raro que le sirviera en bandeja a Telmex tan importante participación en el mercado argentino. Por otra parte, cuando ya pasaron 19 meses desde que se anunciara la compra de Ertach por parte de Telmex, ésta aún espera la aprobación de las autoridades competentes. Se trata de una situación por demás inexplicable habida cuenta de que esta operación no encierra ningún riesgo a la libre competencia. ¿Qué pasaría entonces si Telmex quisiera comprar total o parcialmente Telecom? Una pregunta sin respuesta evidente. 

 

El ingreso del Grupo Clarín fue la novedad de la última semana y dependiendo de los medios algunos lo vieron reemplazando a Telecom Italia y otros, inexplicablemente, al Grupo W. El término “inexplicable” no es caprichoso, ya que esta alternativa no cambiaría en nada el problema de fondo que, al menos en teoría, es la presencia de Telefónica en Telecom. No obstante, en cualquiera de los dos casos, sería una situación políticamente complicada para el gobierno. A su dominio en el mercado de la TV por cable agregarle un peso tan importante en el mercado de las telecomunicaciones le daría una posición insosteniblemente dominante en momentos en que las redes de cable asoman como la principal alternativa a las redes telefónicas. Que ambas estén en las mismas manos no le haría ningún bien a la salud del mercado. Sin embargo, y lamentablemente, hay que tener en cuenta que en Argentina (especialmente a partir del 2001), el término “imposible” carece de sentido. 

 

El escenario de una adquisición de la parte de Telecom Italia por parte del Grupo W fue planteado por algunos luego de que éste anunciara que había aumentado su participación accionaria en Telecom Argentina luego de la compra de un 2% del paquete en manos de Sofora, lo que elevaría la participación total del Grupo W del 48% al 50%. Sin embargo, esto es más percibido como un elemento de presión y quienes están cerca de la cocina sostienen que lo que el Grupo W busca es lograr un mejor precio para sus acciones ante el ejercicio de la opción de compra que Telecom Italia tiene desde el momento en que el grupo argentino ingresó en Telecom Argentina, en el 2003. 

 

En tren de especular, las alternativas no se agotan aquí. Hay dos que no se mencionaron pero que en este juego de hipótesis pueden incluirse tranquilamente. Una sería la aparición de un Eskenazi de las telecomunicaciones. Es decir, un empresario o grupo empresario ajeno al sector, que a través de la financiación de terceros y con apoyo político del más alto nivel ingresara como socio. La otra sería que alguien reflotara la idea de Comarcoop, es decir, el ingreso de las cooperativas que daría lugar a una telco nacional 

 

De las hipótesis planteadas algunas son razonables, otras preocupantes y otras ridículas. ¿Pero alguien se anima a descartarlas a todas de plano? Nosotros, no.


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