Viernes, 14 de Marzo de 2008 03:00
No hay ninguna duda que el recrudecimiento de la actividad terrorista en los últimos años tuvo como contrapartida la voluntad de los distintos gobiernos por cercenar las libertades individuales, con un especial énfasis en violar la privacidad de las personas, aún en países históricamente defensores de éstas. Un nuevo capítulo se agregó ahora, en este caso en la India, donde el gobierno está presionando a RIM, la empresa que fabrica los smartphones Blackberry, para que le permita fisgar las comunicaciones encriptadas de dichos dispositivos. Más allá de lo que esto implica para los individuos usuarios de las tecno zarzamoras, este pedido implica una disyuntiva para RIM. Esto se debe a que uno de los puntos fuertes de las Blackberry es la seguridad de sus comunicaciones, razón por la cual uno de sus grandes clientes es el mismísimo gobierno de los EE.UU. Si RIM aceptara que un tercero husmee las comunicaciones que circulan por su red, se caería uno de los pilares de su propuesta. Independientemente de cómo se resuelva este pedido, definitivamente mantener la privacidad en el siglo XXI será una tarea cada vez más difícil, sino imposible.