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El amanecer de una nueva era

MS YahooDesde hace tiempo circulaban rumores que indicaban un interés de Microsoft por Yahoo. Por esto, el anuncio de la oferta de la primera por las acciones de la segunda no fue sorpresivo. Pero sí lo fueron algunos detalles de oferta, que marcan que definitivamente el mercado tecnológico ingresó a una nueva era, una en la cual Microsoft no quiere abandonar su lugar como empresa emblema y referente. Tarea más que difícil tiene por delante.

 

Evidentemente, Microsoft se siente amenazada por el creciente poder de Google. Y esta sensación es la que llevó a la empresa de Gates a lanzar una oferta hostil (a pesar de haber tenido conversaciones durante el 2006 y 2007 de fusión o asociación), cansada quizás de las indefiniciones de Yahoo que sólo lograban retrasar la estrategia de MS y depreciar el valor del portal. Y para tratar de acelerar el trámite, lo que propone pagar MS tiene un sobreprecio del 62% respecto del valor de mercado en aquel momento. De esta forma, ni los actuales accionistas de Yahoo deben meditar demasiado, ni los posibles competidores interesados en el buscador pueden llegar a igualar la oferta. Independientemente de esto, la gran duda que surge es si la unión de dos empresas en problemas (de distinta índole, como ya veremos) alcanza para competir con quien a todas luces surge como la empresa emblema en los años venideros.

 

Resulta paradójico que fuera justamente Yahoo la empresa que potenciara los primeros pasos de Google, cuando varios años atrás tercerizara en ésta el buscador de su portal. El crecimiento del buscador comenzó a ser exponencial y Yahoo terminó su relación con éste, pero ya era tarde. Google estaba lanzado. Al margen de esta anécdota, quizás el error de Yahoo fue que su estrategia tuvo mucho del paradigma offline, emparentado con las sociedades de masas, apuntando a lograr un gran portal que ofreciese acceso a múltiples y diversos servicios y contenidos. Un esfuerzo titánico y diversificado que así como le sirvió para crecer en los primeros tiempos de Internet, luego se convirtió en un lastre. En contraposición, Google entendió rápidamente que el negocio estaba en subirse sobre la red de contenidos dispersos y generados por las más diversas fuentes. Por eso no generó contenidos sino software que le permitiera apalancarse sobre éstos. Así, en los últimos tiempos Yahoo creció por debajo de lo que lo hacía el mercado de Internet, comenzando a perder participación relativa. Hoy, Yahoo ya no es lo que fue, independientemente de su relevancia en los EE.UU. así como de la popularidad de su servicio de mail. Los resultados no la acompañan, y los últimos tiempos fueron más de replanteos estratégicos y de recortes que de otra cosa.

 

Por su parte, Microsoft está en una posición infrecuente, ya que habitualmente era quien marcaba el ritmo en la industria, pero el avance de Google en los últimos tiempos logró que perdiera la iniciativa y ahora actúe en función de lo que Google hace (o deja de hacer). En Microsoft tienen claro que el modelo que le sirvió para crecer y ubicarlos en un lugar central de la era de la PC no es el apropiado para triunfar en la era de Internet. Por eso, desde hace unos años ya, está explorando nuevos negocios, como el de las búsquedas, los sitios de video, la venta de publicidad y hasta las aplicaciones online. Sin embargo, tantos esfuerzos dieron pocos resultados. Por ejemplo, la participación de mercado mundial de Microsoft en las búsquedas a fines de 2007 fue de apenas el 3%, contra el 62% de Google y 13% de Yahoo. Así, su generosa oferta por Yahoo equivale a admitir, tácitamente, que le está costando más de lo pensado encarrilar su negocio online.

 

Cuesta percibir a Microsoft como una empresa en problemas habida cuenta de su posición dominante en sistemas operativos y aplicaciones de escritorio así como con sus pilas de cash disponibles para financiar cualquier iniciativa. Pero el problema de Microsoft no es de corto plazo, sino de mediano y largo, en la medida en que las aplicaciones migran desde el dispositivo hacia la red, como ocurrió primero con el mail y lentamente comienza a suceder con el resto (tal el caso de las aplicaciones de escritorio como Google Apps), y más aún si ese modelo se basa no en un pago único o en un abono sino en la venta de publicidad, llegando gratuitamente al usuario. Aquí, la capacidad de conseguir esa publicidad que financie los servicios es clave, y es lo que Google viene manejando a la perfección. Mientras tanto, los dos principales productos de Microsoft dan muestras de envejecimiento: ni el Office 2007 ni Windows Vista generaron mucho entusiasmo. En el caso de Office porque se sabe que un altísimo porcentaje de sus usuarios sólo usan una proporción ínfima de sus capacidades, con lo que la última versión no generó interés. El caso de Windows es similar, aunque con mayores ventas porque es un componente obligado en toda nueva computadora. Pero son ventas que igualmente se hubieran hecho con XP, siendo que éste es un producto ya amortizado. Y no hay que olvidar que Vista fue el sistema operativo más criticado de Microsoft del que se tenga memoria, a pesar de la impresionante campaña de marketing desplegada en su lanzamiento.

 

Cada era de la tecnología tuvo a su empresa dominante, y el cambio de era por el cual estamos atravesando encierra la posibilidad cierta, concreta y probable de que Microsoft pierda su trono. En la primera era de la informática, cuando lo clave eran las grandes computadoras, IBM reinó sin oposición. Luego vino el momento de las PC, y fue Microsoft, no IBM (a pesar de haber desarrollado la primera PC) quien ocupó su lugar. IBM fue perdiendo gravitación hasta terminar vendiendo su negocio de PCs y reorientándose hacia los servicios, donde es hoy un jugador importante pero en definitiva es uno más de los top. Ahora, en la era de Internet, Microsoft está en proceso de perder su trono ante Google. En Internet no importa el dispositivo que uno tenga, siempre y cuando pueda acceder a la red y a sus servicios. Así, da lo mismo que sea una PC con Windows, una Apple con Safari, un Linux con Firefox, un celular, un iPhone, una consola Wii con Opera o cualquier combinación de hardware y software. Que sea de Microsoft o no es totalmente irrelevante siempre y cuando respete los estándares de la red. Así, el activo principal de Microsoft, su presencia en prácticamente toda PC, se ve seriamente devaluado. Es más, hasta el nombre de Microsoft atrasa: software para microcomputadoras... huele rancio.


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