Viernes, 10 de Agosto de 2007 15:19
Cada vez que el INDEC publica sus estadísticas del consumo de servicios públicos, se instala en el mercado una nueva cifra sobre la cantidad de líneas de telefonía celular en el país. Así, la última versión registrada habla de 36 millones de líneas al mes de junio, lo que equivaldría a una penetración del 90% sobre la población total.
Existe un consenso casi generalizado que estas cifras no reflejan con exactitud la realidad. Y esto no se debe a que técnicamente no exista esta cantidad de líneas en servicio, sino que no discriminan un cifra más cierta, como es la cantidad de líneas en uso efectivo. De datos surgidos del informe "Telefonía móvil: segmento individuos - 2007", se puede estimar, conservadoramente, la existencia de un 15% de líneas que están en desuso. Así, los valores reales de líneas celulares en uso estarían en aproximadamente 30 millones o quizás menos.
Desde el punto de vista del operador, no siempre es tan sencillo determinar si una línea está definitivamente archivada o no. El meollo de la cuestión reside en las líneas prepagas, que son las que dominan el escenario de la telefonía celular. Difícilmente sean muchas las líneas con abono (fijo o ilimitado) que estén en desuso, porque tarde o temprano se darían de baja para evitar el gasto recurrente que generan. Pero en el caso de las líneas prepagas, alcanza con dejar el teléfono en un cajón. Sin embargo, para que una línea sea dada de baja, deben pasar varios meses sin que genere tráfico. No obstante, aún cuando su propietario no la esté usando, esa línea puede generar tráfico por parte de llamados no atendidos o mensajes no entregados, lo que vuelve a cero al contador de tiempo de inactividad.
Más allá de que a algunos estas cifras infladas le sirvan para hinchar el pecho (como fue el caso de la principal candidata a presidente, quien al hablar del 90% de penetración erróneamente dijo que era la penetración más alta del mundo... un asesor que sepa a la derecha, por favor) lo cierto es que también distorsionan la realidad del negocio. Y esto se ve claramente en el ARPU o ingreso promedio por línea. Este indicador surge de la facturación total dividida la cantidad de líneas, y si estas últimas están "sobrevaluadas", entonces el ARPU obtenido es menor al real.
Por otra parte, medir la penetración del servicio sobre la población implica una relación que cada vez estará más distorsionada. Esto es así ya que existe una tendencia, aún incipiente, a la tenencia de más de una línea promedio por usuario del servicio. Por un lado están quienes dividen físicamente la línea personal de la profesional utilizando dos teléfonos, de forma análoga a lo que sucede con las líneas fijas, donde son muchos quienes tienen un número telefónico fijo laboral y otro personal. Pero a esto hay que sumarle el impacto de los smartphones, tipo Blackberry o Treo, entre otros. Salvo en el caso de los modelos más top, caso Blackberry Pearl, comienza a ser habitual que muchos usen ese dispositivo como mail móvil, mientras que mantienen un teléfono para las comunicaciones de voz. Y este fenómeno se acentuará cuando comiencen a sumarse las tarjetas PC card de datos móviles para notebooks. Y a esto hay que sumarle, para el mediano plazo, el impacto de las líneas dedicadas a máquinas (lo que se conoce como M2M o machine to machine). Se trata del caso de, por ejemplo, una máquina expendedora de gaseosas que manda un SMS cuando su stock llega al punto de reposición. Ante este panorama, no sería raro que en el futuro estemos hablando de penetraciones del 200% o más. Para entonces, considerar la penetración de líneas celulares sobre población no servirá absolutamente para nada.