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La pelea de fondo

Este enfrentamiento entre cableros y telcos está fuertemente ligado al combate de fondo, que es el que se da entre el Grupo Clarín y las telefónicas incumbentes, donde Telefónica tiene claramente un perfil más alto que Telecom.

 

No hay en esta pelea ningún nene de pecho. El Grupo Clarín (dueño del 60% de la fusionada Cablevisión-Multicanal) ostenta el 47% del mercado de TV por cable. Y tanto Telefónica como Telecom manejan porcentajes importantes en el negocio de las telecomunicaciones (que varían dependiendo del servicio que se considere). El enfrentamiento fuerte comenzó a partir del momento en que la tecnología permitió que desde ambos lados se pudiera incursionar en terreno tradicionalmente ajeno. El cable ingresando al mundo de las telecomunicaciones a través de la tecnología de cablemódem (donde el Grupo Clarín tiene aproximadamente el 20% del mercado según datos publicados por su diario). Y las telefónicas con la capacidad técnica de ingresar al negocio de la TV paga, pero aún sin hacerlo.

 

En realidad, el temor de los cableros, y más particularmente de Cablevisión-Multicanal, suena desmedido, pero como estrategia le permite ir ganando valioso tiempo. Como lo indican las cifras de ATVC, el cable es un negocio maduro, con presencia en el 53% de los hogares argentinos. Así, una oferta de TV de las telefónicas debería apuntar a robarle clientes. Y se sabe que la competencia es más dura cuando se trata de comer de la misma torta que cuando se trata de agrandarla.

 

Por otra parte, la digitalización le da múltiples ventajas al cable. Por un lado, minimiza la diferenciación que una oferta de IPTV podría aportar, ya que los servicios pasan a ser muy similares. Pero con una ventaja adicional para el cable, ya que la digitalización de este servicio no impide que siga funcionando también bajo el modelo analógico. Esto se traduce en que un hogar abonado al servicio digital de TV por cable sigue teniendo acceso al servicio tradicional analógico, con lo que se pueden tener múltiples bocas sin necesidad de contar un set top box digital en cada televisor. Esto sí pasará con la IPTV, así como sucede hoy con la televisión satelital. O sea, en un hogar con dos o más televisores, la opción del cable con su mix analógico digital es más atractiva.

 

Adicionalmente, se espera que a partir de este semestre la digitalización tenga un fuerte crecimiento de la mano del fútbol, el contenido premium más demandado. Es que la decisión de televisar todos los partidos del campeonato local traerá aparejado, en una primera instancia, que tanto aquellos de Boca como de River (los dos clubes por lejos más populares de Argentina) sean transmitidos únicamente por el sistema premium. O sea, habrá que estar suscripto al servicio digital y, adicionalmente, adquirir el paquete de fútbol apropiado. En el caso de quienes se "digitalicen" para contratar este paquete y así poder seguir a su equipo de fútbol, esto implicará un desembolso $ 30,50 equivalente a entre un 40 y un 50% del precio del abono. En otras palabras, pasan a estar digitalizados y a subir el ARPU. Dos pájaros de un tiro.

 

El panorama para las telefónicas no es tan rosa como aparenta. Además de tener que arrancar desde cero en un mercado ya maduro como el de la TV paga, tecnológicamente la transmisión de TV por las redes de ADSL tiene sus desafíos. Por un lado el monetario, ya que aumentar la capacidad de la red para transportar un mayor volumen de datos se traduce en pesos (o dólares) a invertir. Por el otro, el tecnológico, ya que la degradación de la capacidad de transmisión del ADSL en la medida en que aumenta la distancia entre la casa del abonado y la central es un problema que sólo se resuelve, de vuelta, con más inversión. De hecho, en sus países de origen, el desarrollo de la IPTV no es tan explosivo como algunos imaginaron. Así, sólo sería económicamente razonable competir en las zonas más densamente pobladas y no tanto en otras de población más dispersa, lo que es una buena noticia para los pequeños cableros.

 

En síntesis, las telefónicas son más grandes en términos de facturación y de inversión, lo que les permitiría ingresar al negocio de la TV, aunque con un resultado aún incierto. Por su parte, el negocio del cable está establecido y cuenta con ventajas objetivas con el desarrollo de la TV digital y conoce mejor el negocio de los contenidos. Y en cuanto al poder de lobby, tanto de un lado como del otro hay expertos en la materia. Sería interesante entonces que se abriera la competencia para que ésta termine beneficiando a los consumidores con menores precios y mejores servicios.


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