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Moto BLCK

Negro está el cielo sobre Motorola, luego de que anunciara resultados de ventas y ganancias por debajo de lo estimado. Según la compañía, la pobre performance fue la resultante de subcumplir objetivos en Europa y Asia. Como suele suceder en estos casos, aparecieron voces pidiendo la cabeza del CEO, Ed Zander.

 

Zander llegó a la cima de Motorola en el 2004, tiempos difíciles para Motorola, donde la empresa perdía participación en el mercado de celulares. Afortunadamente para ambos (Motorola y Zander), al poco tiempo de la asunción del CEO, Motorola lanzó el Razr (o V3 como es más conocido localmente) que le permitió a la empresa recuperar el esplendor perdido. El Razr fue un éxito total, superando los 100 millones de unidades vendidas.

 

¿Qué vino después? Nada muy relevante. Motorola exprimió al máximo al exitoso V3. Le agregó video. Lo hizo funcionar en 3G. Le cambió el color y le "pegó" el nombre de algún diseñador de modas. Casi como la historia del Ford Falcon, que todos los años lanzaba un nuevo modelo con faros de distinto diseño. Además del Razr, la otra gran innovación de estos años fueron los nombres apocopados: RAZR, SLVR, PEBL, ROKR.

 

Con la obsesión del market share, Motorola apuntó al crecimiento de éste en base teléfonos de gama baja y media. El desarrollo de equipos de gama alta, más específicamente smartphones, es una asignatura pendiente. Es cierto que existe el Q, pero su aceptación está a años luz de la que tienen sus competidores. Así, no están teniendo una participación importante en la gama de equipos de mayores márgenes. Tampoco tienen mucha oferta de equipos 3G. De hecho, en Argentina, el lanzamiento de 3G fue con equipos Samsung y LG.

 

Todo esto no hizo más que reforzar la idea de que Motorola es una empresa con gran capacidad técnica pero incapaz de sacarle el debido jugo a esta virtud. El desafío de Motorola es demostrar que esta percepción es equivocada.


Tags: Celulares Negocios

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