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iPhone ¿te suena?

Sólo alguien con fobia a los medios no se enteró en las últimas semanas que Apple está lanzando (hoy mismo) su iPhone, una suerte de computadora ultramóvil que, entre sus características, permite hacer llamados telefónicos. Hay que sacarse el sombrero ante el marketing de Apple, ya que nunca hubo tanta expectativa por un nuevo producto, ni siquiera con las distintas versiones de Windows que venían respaldadas por generosos presupuestos de marketing. Pero que se hable tanto del iPhone incluso en Argentina, donde, como diría El Diego, Apple "no existe", evidencia una capacidad de marketing global envidiable.

 

En cuanto al producto en sí, es indudable de que se trata de una revolución en términos de interfaz. Nuevamente, Apple se destaca en lo que mejor sabe hacer, software y diseño. Las dudas surgen por otros frentes.

 

Por el lado del hardware, resulta insólito que un producto de alta gama (entre US$ 500 y 600) lanzado a mediados del 2007 no sea 3G. Más aún si en realidad gran parte de las comunicaciones tendrán que ver con la transmisión de datos (navegación, descargas). Este es quizás uno de los puntos más criticables y criticados del iPhone. Así, el ancho de banda se obtiene a través de WiFi, con lo cual se convierte más en un PDA que entre sus funciones tiene la de un celular medio. Visto de esta manera, el nombre responde más a un posicionamiento como teléfono que a un funcionamiento y uso como tal. Esto puede ser un tema más preocupante si se tiene en cuenta que las aplicaciones de terceros sólo podrán ser Web-based. O sea, sólo serán accesibles vía Web. De esta forma, si la velocidad de la red no es buena, tampoco lo será la performance de las aplicaciones de terceros.

 

Para finalizar, difícilmente el iPhone logre el éxito comercial del iPod. No porque no pueda lograr esa atracción ante el público sino porque tendrá acuerdos de exclusividad de años de duración con distintos operadores. En EE.UU. será AT&T, mientras que en Europa el tema aún no se terminó de definir. Esto equivale a que Sony vendiera sus Vaio sólo para ser utilizadas con Speedy. No obstante, un punto a su favor es que en EE.UU. existe la portabilidad numérica entre celulares, con lo que si un cliente de, por ejemplo, Sprint quisiera sí o sí tener un iPhone, podría migrar a AT&T sin perder su número. Un detalle no menor.

 

En síntesis, el iPhone se moverá entre dos extremos, Newton y iPod, ambos productos de Apple. Newton es el PDA lanzado en 1993 que fue revolucionario en concepto (dando lugar al desarrollo de las Palm y otros PDA) pero un fracaso comercial. Del iPod no hay mucho que aclarar. Veremos en los próximos meses de cuál de los dos extremos está más cerca. Pareciera que será del iPod, pero los pingos se ven en la cancha.

 

Obviamente, todo este análisis pierde su validez si, como se espera en función del alto margen del producto, en poco tiempo Apple redujera sustancialmente el precio del iPhone. Así, la lógica sería distinta y sus contras ciertamente menos significativas.


Tags: Celulares Negocios Tecnologia

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